Cómo ser Directivo Coach

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Siete de cada 10 directivos demandan formación en coaching. El coaching reduce la probabilidad de fracaso de los directivos, ya que el 40% de ellos, fracasan en un período de menos de 18 meses, y el 50% de los consejeros delegados son cesados en menos de 3 años.

Para qué Convertirse en un Directivo-Coach:Existe una creciente evidencia que relaciona la gestión orientada a las personas y eléxito empresarial sostenible.Estudios realizados por el Center for Creative Leadership llegaron a la conclusión deque el factor esencial del éxito para los líderes eran sus relaciones con lossubordinados, mientras que el fracaso ejecutivo estaba asociado a la falta desensibilidad e incapacidad para comprender los puntos de vista ajenos.

En este sentido, el coaching ayuda a generar mayores posibilidades y crecimiento mediante el uso de las relaciones interpersonales y del diálogo. No se trata, por consiguiente, de aprender determinadas técnicas, sino de que implica una nueva forma de ver el mundo, las relaciones y la organización.

Entre los principales objetivos de convertir a un directivo en directivo-coach, están: Desarrollo del talento del directivo como líder creador de valor – Desarrollar el “Empowerment”: líder de líderes – Liderar y dirigir equipos de forma más eficiente, generando compromiso – Establecer una cultura de coaching que redunde en una mejora del clima y de la moral de los grupos dentro de las empresas – Potenciar la gestión del cambio dentro de la organización, hacia la satisfacción de empleados, clientes y accionistas – Potenciar el diálogo interno y la comunicación como elementos de integración y resolución de conflictos.

Quién es el Directivo-Coach: Empowerment

Tradicionalmente los directivos se seleccionaban en base a sus conocimientos técnicos y a su capacidad para conseguir que sus equipos hiciesen bien el trabajo. Las técnicas interpersonales o la inteligencia emocional, apenas aparecían dentro de las competencias requeridas.

Hoy en día se ha demostrado que cómo se dirige a las personas tiene un gran efecto en la productividad y la rentabilidad de la empresa. Los directivos actuales requieren técnicas de comunicación y la capacidad de tratar con diversos tipos de empleados. Los mejores trabajadores buscan el desarrollo personal y la responsabilidad, en lugar de la dirección y el control.

Por ello, la figura del directivo como coach, facilita que el líder aprenda un nuevo estilo de liderazgo basado en el Empowerment: apoyo, confianza y colaboración que induzcan una mejora del rendimiento en el trabajo. El directivo se convierte en un facilitador, potenciador y desarrollador de individuos. Motiva y potencia a los demás para que obtengan resultados por su propia iniciativa, en lugar de dirigir y controlar. Busca alinear los objetivos individuales con los de la organización para genera compromiso, el vez de centrarse únicamente en los objetivos de la organización. Favorece la responsabilidad de sus colaboradores sobre sus resultados, acciones y decisiones en el lugar de trabajo, para estimular la motivación individual de cada uno.  Prioriza el desarrollo y las oportunidades de mejora, el lugar de centrarse en lo que marcha mal y en el porqué. Fomenta el pensamiento creativo y desafío el modelo imperante, en vez de mantener la cultura organizativa existente. Está más orientado a las personas que a los resultados.  El directivo-coach escucha, pregunta, apoya y colabora, más que habla.

Todo lo anterior, no significa que el directivo-coach deje de ser directivo. El directivo-coach también da instrucciones y dice a cada uno lo que tiene que hacer o no hacer, y además, capacita, estimula y da poder a los empleados para que busquen mejoras, incrementen el rendimiento, analicen costes-beneficios e incluso dirijan cambios estratégicos en la compañía.


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