Mejorar la autoestima

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 Mejorar la autoestima

Mejorar la autoestima. Hay diferentes maneras de abordar la autoestima. Sin embargo, ya sea de forma equivalente al Autoconcepto, o considerándose una faceta del mismo, existe un acuerdo en el énfasis en la autovaloración afectiva.

Es decir, ¿estoy satisfecho/a conmigo? ¿Me valoro lo suficiente? ¿Me gusta como soy? ¿Estoy orgulloso/a de mis logros?

La autoestima puede entenderse como una actitud y una valoración positiva de la persona hacia sí misma. Podemos calificarla como el sistema inmunitario de la vida psíquica, ya que asegura recursos y los potencia, para enfrentarse con éxito a las dificultades.

La ausencia de autoestima, o su leve intensidad en la persona, acompaña generalmente a una amplia gama de trastornos psicológicos.

A menudo se da una autoestima aparente, defensiva, sobrevaloradora e incluso agresiva. Y, también a menudo, detrás de esta fachada no hay más que la ruina personal de una autoestima agonizante, de un profundo y doloroso desamor hacia uno mismo.

 Mejorar la autoestima

R.B. Burns, lo describe de esta forma tan práctica: Autoestima = Logros / Exigencia .

Pero, ¿cuál es el nivel óptimo de exigencia? ¿Qué puede ocurrir si me exijo demasiado? ¿Hacia dónde me conduce no exigirme nada? ¿Qué logros tendría si no tuviera ningún nivel de exigencia?…

Personas que, aparentemente lo tienen todo, se vivencian negativa y agresivamente porque sus muchos “logros” y “éxitos”, se ven disminuidos al aumentar perfeccionísticamente las exigencias, las pretensiones.

Si esto lo podemos afirmar de personas socialmente exitosas, quien cuente en su haber con escasísimos logros personales y sociales, por no hablar de dolor y fracaso, se ven tremendamente disminuidos por las más elementales exigencias vitales que acarrean un profundo desamor hacia sí mismos. Las expectativas familiares, comunitarias, culturales, religiosas, etc., conducen en caso de personas poco “exitosas” a una situación de gran sufrimiento.

 Mejorar la autoestima

William James escribía hace un siglo, desde su experiencia de gran psicólogo, cómo es paradójico que una persona se autodesprecie a sí mismo hasta la muerte sólo por ser el segundo boxeador del mundo.

El hecho de no haber alcanzado el campeonato mundial le lleva a autodespreciarse, sin bastarle ser vencedor de toda la humanidad menos de uno. Sin llegar al límite de este ejemplo, la verdad es que nuestra sociedad tan competitiva, con todas las tensiones que esto acarrea, nos exige unos logros que vivimos con un profundo sentimiento de inferioridad del cual compulsivamente tratamos de evadirnos y, como consecuencia, una experiencia dolorosa de propia desestima.

Acciones para mejorar la autoestima

J. Antonio García Monje, psicólogo y antiguo profesor de la Universidad de Comillas de Madrid, señala estos diez puntos para mejorar la autoestima:

  • Darme cuenta experiencialmente de que la autoestima depende de mi interpretación personal de la realidad (por ejemplo, de valorar más o menos mis logros).
  • De mi capacidad de aceptar amor, amarme, y amar lúcida y auténticamente.
  • Vivir conscientemente; es decir, despierto, auténticamente responsable en contacto con mi propia experiencia como fuente de información sobre mí mismo, sabiendo mis posibilidades, límites y recursos.
  • Observar las expectativas que me rodean. Asumir las que de verdad sean constructivas y sanas; y poner límites claros a aquellas que me manipulan como marioneta, sin fomentar mis recursos y experiencia personal sana.
  • No jugar a la competitividad; es decir, saberme amar en la realidad de mi vida, asumiendo mis errores y mis culpas.
  • Liberación de todo aquello que me resta autoestima: introyecciones, imágenes paterna y materna rígidas, sentimientos de pertenencia al grupo o pandilla equivocados, dependencias de personalidades fuertes que me impiden ser libre, hábitos conductuales que me lleven lejos de la realidad de mi vida y de sus auténticos desafíos…
  •  Fomentar el pensamiento positivo. Realizo ejercicios de visualización, en los que me veo a mí mismo, a mí misma, realizando adecuada y positivamente conductas que en la praxis ordinaria me resultan difíciles o casi inasequibles. También pueden ayudar la relajación y la meditación.
  • Llegado el caso, aprender a no tener lo que se quiere, a querer lo que se tiene. Vivir el aquí y el ahora con el gozo que dan las pequeñas cosas.  Escuchar los “feedbacks” positivos sin filtrarlos.
  • El que los otros crean en mí, ayudará a creer en mí mismo/a, en mis posibilidades y recursos.
  • Arriesgarse a ser uno mismo y feliz, aunque en ciertas circunstancias la felicidad pase por un desierto de dolor y soledad.

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